En Humor Arte

Batido de emociones. Compilado de versos, textos, imágenes y canciones.

Visto, leído y escrito (V)

Leído (tradicional).

La lectura es un placer que me acompaña desde hace años. Más precisamente desde las vacaciones invernales de primer grado en las que temí olvidar cómo leer. Para ahuyentar toda duda me sumergí con ahínco en Una niña anticuada de Luoisa May Alcott, libro que a mi corta edad, calificaba de larguísimo. Ese fue el primero de una extensa lista. En este 2013, próximo a su fin, no hice más que continuar con aquella tradición. He aquí mis destacados, con alguna reseña explicación de por qué se incluyen en mi podio.

No había reparado en la cantidad de libros leídos hasta que me topé con los chicos de Contra el promedio mexicano y me enteré que el de los Mexicanos (y que valgan todas las redundancias)  es de tres al año (estoy hablando de libros, gente…libros). En el tope de países lectores de América latina se encuentran Chile y Argentina con 5,4 y 4,6 libros leídos anualmente, respectivamente. (Datos según un estudio de la CERLALC de junio de 2012). Puedo afirmar, plena de satisfacción, que superé ampliamente los promedios. ¡Soy un caso extremo! Mientras pergeñaba esta entrada – que lleva unos días macerándose en mi sesera – repasé títulos y autores. Este año fueron dieciocho. Aquí están aquellos que dejaron su huella y algún amor atesorado.

Murakami. Ese viejo conocido que me atrapa cada vez más no me desilusionó en Sputnik, mi amor.

“¿Cómo podría Portada de Sputnik, mi amor de Haruki Murakamiexplicártelo? A veces me siento muy desamparada. La incertidumbre de cuando te encuentras de golpe desposeída de un marco en el que apoyarte. La pérdida del lazo de la fuerza de gravedad, la sensación de estar flotando sola por el negro espacio, a la deriva. Sin saber siquiera adónde te diriges.”  Confesión de Sumire al narrador anónimo.

Reza la contraportada: Del mismo modo en que, en el viaje del satélite ruso Sputnik , la perra Laika giraba alrededor de la Tierra y dirigía su atónita mirada hacia el espacio infinito, en Tokio, tres personajes se buscan desesperadamente intentando romper el eterno viaje circular de la soledad. El narrador, un joven profesor de primaria, está enamorado de Sumire; pero ella, quien se considera la última rebelde, tiene una única obsesión: ser novelista. Sumire conocerá a Myû, una mujer casada de mediana edad tan hermosa como enigmática, y juntas emprenderán un viaje por Europa tras el que nada volverá a ser igual.

Al sur de la frontera, al oeste del Sol es otro título de Murakami que, a fuerza de comparación con el anterior, se ubica un pelín (un suspiro) más abajo. Como es habitual en él, hay un (o varios) enigma(s) que se esboza(n) pero no se resuelve(n) de manera directa y tajante. Murakami construye con lo sutil, lo sugerido, lo no revelado, varios mundos que conviven y giran entrelazados, a veces influyéndose y otras, ignorándose.

Reza la contraportada: Hajime vive una existencia relativamente feliz – se ha casado, es padre de dos niñas y dueño de un club de jazz – cuando se reencuentra con Shimamoto, su mejor amiga de la infancia y la adolescencia. Y la atracción renace. Hajime parece dispuesto a dejarlo todo por ella… Una historia sobre amores perdidos y recobrados, sobre la consumación de una promesa de plenitud, que destila la indefinible sensación de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporáneo.

Aguardan por mi lectura Tokio blues y 1Q84 Libro 3. Ambos ejemplares reposan pacientes en mi mesa de luz. He aprendido a dosificar los placeres. A domar las ansiedades. Haruki me espera en cualquiera de mis mundos.

El Cementerio de Praga. Umberto Eco desgrana una historia irreverente. El libro nos ofrece una curiosa teoría sobre el origen de uno de los mayores engaños de la historia, “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, y nos muestra de forma inquietante cómo una mentira repetida constantemente termina siendo aceptada como verdad, y también cómo la literatura tiene poder para influir en la realidad, aunque en el caso del protagonista de la novela sea de forma negativa.

Si me fuerzan a fundamentar su inclusión en mi repaso repetiré: La publicación de El cementerio de Praga ya ha levantado ampollas en la Iglesia católica y la comunidad judía. ¿Se puede acusar a Umberto Eco de oportunismo, insensatez o insensibilidad? Detrás de la prosa erudita, cuidadosamente elaborada, pero sin filigranas estilísticas, asoman las orejas un niño que se ríe de los prejuicios de su tiempo. Los prejuicios de nuestro tiempo ya no son los del siglo XIX. La pasión nacionalista se ha desinflado y la Shoah ha liquidado el antisemitismo. Los prejuicios ahora se disfrazan de retórica democrática, escamoteando su peligroso lastre de intolerancia. ¿Se atreve alguien a decir en voz alta que la Lolita de Nabokov tenía 11 años o que Anaïs Nin vivió un apasionado idilio con su padre? Umberto Eco ha escrito una novela intempestiva y molesta, pero a fin de cuentas la función del escritor consiste en molestar e irritar. En El cementerio de Praga ya no está la sombra de Borges, sino una bilis que nos recuerda a Pío Baroja, complacido de ser a ojos de los niños “el hombre malo de Itzea”.

Reza la contraportada: París, 1897. Un hombre escribe sentado a una mesa en una habitación abarrotada de muebles: he aquí al capitán Simonini, un piamontés afincado en la capital francesa, que desde muy joven se dedica al noble arte de crear documentos falsos. Hombre de pocas palabras,misógino y glotón impenitente, el capitán se inspira en los folletines de Dumas y Sue para dar fe de complots inexistentes, fomentar intrigas o difamar a las grandes figuras de la política europea. Caballero sin escrúpulos, Simonini trabaja al servicio del mejor postor: si antes fue el gobierno italiano quien pagó por sus imposturas, luego llegaron los encargos de Francia y Prusia, e incluso Hitler acabaría aprovechándose de sus malvados oficios. Umberto Eco vuelve para mostrarnos que en la literatura y en la vida, nada es lo que parece y nadie es quien realmente dice ser.

El azar en la vida cotidiana. Alberto Rojo, autor de este título que integra la colección Ciencia que ladra… es físico y músico. Además, escribe con gracia sobre temas intrincados y sale airoso en el intento.

Reza la contraportada: “Dicen que el cigarrillo mata, pero mi tía Hortensia fumaba muchísimo y vivió hasta los noventa”, “No hay lugar más seguro que aquel en el que acaban de robar”, “Anoche soñé que se moría el gato del vecino y hoy se murió. ¡Lo que son las casualidades!”, “¿Por qué será que siempre me toca la cola más lenta?”, “Las coincidencias entre Messi y Maradona son para creer o reventar”. Todas estas frases relejan cómo el a zar está presente en nuestra vida cotidiana y cómo nos dejamos engañar fácilmente por casualidades, porcentajes y probabilidades varias (en especial, de chaparrones). A nuestro cerebro le encanta creer y tejer historias, aunque muchas veces esas historias sean falsas o estén reñidas con la lógica.
Pero en un mundo tan amplio y tan generoso en opciones, las coincidencias tienden a ocurrir mucho más de lo que sospechamos. Para dejar de ser tan ingenuos, Alberto Rojo desenmascara las casualidades más famosas relacionadas con el cosmos, las fiestas de casamiento, los campeonatos de fútbol y los test de personalidad, entre muchas otras. Y nos ayuda a evadir las trampas del azar, de las estadísticas y las que nos hacemos a nosotros mismos. Una vez leído este libro, tu vida cotidiana ya no será la misma.

Me seducen la física, las matemáticas y la astronomía. El orden de preferencias es aleatorio. Siento un amor apasionado por estas ciencias y lo que de ella deriva. Por eso, mi amor por sus textos de divulgación. Escogí el libro de Rojo forzada a no aburrir. Todo un dilema escoger entre varios. Tengo un problema de promedios y me insto a menudo a aplicar el efecto Ricitos de Oro.

¿Tienes miedo a la oscuridad? Sí. ¿Son prejuiciosos? Los best seller cuando cumplen su cometido y son eficaces integran, sin duda alguna, mi lista. Sidney Sheldon construye una historia actual y perfectamente creíble. Todo dependerá del dios en que depositamos nuestras creencias, claro.

Reza la contraportada: En Berlín, una mujer es secuestrada en plena calle; en París, un hombre se tira desde la Torre Eiffel; en Denver, un pequeño avión choca contra una montaña y en Nueva York, el East River arroja un cadáver a la playa. Kelly Harris y Diane Stevens -ambas jóvenes viudas de dos de los asesinados- se encuentran en Nueva York, donde Tanner Kingsley, el jefe de KIG, les asegura que está poniendo todo su esfuerzo en averiguar quién los mató. Puede que sea tarde, porque ahora alguien está tratando de matarlas a ellas. ¿Quién y por qué? Forzadas a estar unidas para protegerse, tratan de encontrar una respuesta mientras participan de un espeluznante juego del gato y el ratón contra fuerzas desconocidas que quieren aniquilarlas.

Leído (blogs).

No menos seductoras han resultado las ficciones cuyos soportes son los blogs. Mi retorno al ruedo estuvo auspiciado por un período previo de lecturas gratificantes que me hicieron desear – cuando creía que el placer estaba aniquilado – volver. No quedarme sumergida en mi estado de ensoñación permanente; poner las manos en acción y liberar el alma.

Como mis listados son de fundamentales, no pueden faltarme (en estricto orden de aparición en mi vida):

  • Otra Pelusa: El blog que Carla Peluso hace medio año que no actualiza (es queja). No es exclusivamente un recopilatorio/resguardo de lo que escribe aunque sí mayoritariamente.  Aquí hay poesía, prosa, reseñas de películas y … la vida misma.
  • El no soy lo que debería. El blog de Nilda que me nutre e invita a la reflexión. Yo, la de posturas y convicciones tajantes tuve que ceder – secretamente – ante alguno de sus argumentos. Tessa García incluyó una poesía y Mirar mujeres en su último libro. Nilda está publicada y editada internacionalmente. Celebro eso.
  • Cuentos de un mundo descosido. Uno de los blogs de Iris. Estem sí, tiene un par más y los actualiza con devoción y frecuencia (la misma que a mí me escasea). Este que destaco es exclusivo de ficciones. Las hay por entregas como en los viejos folletines, con secuelas y precuelas para quienes somos insaciables. Para muestra basta un botón.

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5 Respuestas a “Visto, leído y escrito (V)

  1. sostienenilda 27/12/2013 en 05:32

    ey, muchas gracias Veronica, por incluirme entre tus leìdos ¿que le pido al año 2014? La paz del mundo y que mi blog sea leìdo, jajajja!:

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    • Veronica 27/12/2013 en 12:42

      Gracias a vos por la lectura proporcionada y a Ricardo de Los Huevos y Las Ideas que al mencionarte en alguna entrada me permitió descubrir el blog. ¡Salute pa’l 2014! Tu fiel lectora.

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  2. Iris 27/12/2013 en 12:17

    Gracias por la mención. Iris está feliz (como Riquelme) 🙂

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    • Veronica 27/12/2013 en 12:49

      Merecida mención. ¿No pensará acaso que la alabo en su blog para hacerme la distraída en el mío, no? Admiro la capacidad para escribir algo medianamente extenso y coherente. A mí me gana la desconcentración. Si además, como es el caso, está bien escrito, entretiene, … (y siguen los halagos) merece un aplauso y una ovación, como mínimo. 🙂

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Instilados de humor. Grageas de optimismo.

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